Los látigos de Francia contra la poco sorprendente Bélgica

Es la semifinal del Mundial que acapara la atención. ¿De aquí sale el futuro campeón?

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Debo admitir que la suerte ha sido mi gran compañera de viaje durante Rusia 2018. No solo por encontrarme con anfitriones extraordinarios, que me han ayudado, pese a que la comunicación tiene que ser a través de aplicaciones de traducción… no solo por estar en una de las tierras más impactantes en cuanto a arquitectura y cultura, en el que siempre seré agradecido por poder conocer lugares como la sorprendente Kazán, los ríos de Ekaterimburgo, la calurosa Rostov on Don, o la enigmática Samar. También he sido afortunado al poder estar presente en lo que muchos consideran uno de los mejores juegos que nos ha dado esta Copa del Mundo.

Coincido, como varias plumas o como miles de opiniones de redes sociales, de que el nivel futbolístico de este Mundial ha sido bastante positivo, con calificación aprobatoria, y son dos juegos los que se han distinguido por mayor grado de dificultad y emociones: el de Bélgica vs Brasil en primer lugar (suscribo), y el de Francia contra Argentina; fue justo en la eliminación albiceleste en la que me tocó estar en las gradas de la Arena de Kazán.

Debo admitir que antes del inicio del Mundial puse a la selección francesa como mi favorita a levantar el título en Luzhniky el próximo domingo, sin embargo, lo hice pensando en que Antoine Griezmann lideraría una selección joven, que dejó buenos sabores futbolísticos durante la eliminatoria mundialista, y en el que la estrella del Atlético estaba llamado a demostrar que su nivel está al grado de los más grandes; lo que desconocía, pero lo vamos viendo juego tras juego, es que sería un “niño francés” el que llevaría la batuta de este engranaje galo.

Lo que pude ver de Kylian Mbappé tal vez no me toqué volver a presenciarlo en un estadio mundialista… nunca en mi vida. Y es que, si algo tiene Francia, y que ahuyentó a Argentina del Mundial, es su látigo, veloz y fulminante. Y ese resorte doloroso, como lo pudo sentir Messi y Jorge Sampaoli, está en la velocidad de futbol que pueden desplegar Kante, Pogba y Griezmann, pero carente de precisión si no fuera por ese niño de 19 de años, que está en ojos de casi todos, y casi porque parece que no pueden seguirlo, ni con la mirada, sus defensas rivales, que ven como en centésimas de segundo Mbappé ya les ganó la marca, ya dribló, ya les tomó distancia de varios metros, y ya les anotó.

Mbappé parecía el pequeño aprendiz a disfrutar de lo que sus maestros le enseñarían, pero ha sido él quien nos ha enseñado que en tiempos de Neymar, Messi o Cristiano Ronaldo, él puede emerger como la figura a seguir en los próximos 10 años. Aunque la norma dictaría “paso a paso”, él se está comiendo el futbol a zarpazos y goles.

EL PASO MÁS IMPORTANTE, ANTE LOS BELGAS

Toca lo más difícil: Bélgica. Para mí, de este encuentro sale el próximo campeón del Mundo. Por nombres, y por lo que ya avisaban cuatro años atrás, no sorprende ver a esta selección belga entre los cuatro primeros lugares del Mundial. Pudieron lograrlo en Brasil 2014, pero pecaron de inocencia y eso se paga caro ante Argentina, así llegara a medio gas a dicho encuentro de cuartos de final. Lo bueno, es que hay combinados que sí aprenden las lecciones, y esta Bélgica se preparó, se sintió capaz de todo, y así lo demostró hace unos días, echando a Neymar, Coutinho, Paulinho y Marcelo… casi nada.

Fascinante juego el que se avecina en San Petersburgo. De un lado, el intento de consagración de Hazard, De Bruyne, Courtois o Lukaku. Poderío ofensivo contra un látigo, que para mí parece imparable. Ese látigo, se llama Mbappé.

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